Más allá del CV: Por qué la personalidad es la verdadera clave del desempeño
( Imagen referencia plataforma 3.0 PsicoAlianza )
En muchas empresas, los problemas de desempeño no radican en la falta de habilidades técnicas, sino en el comportamiento cotidiano: cómo las personas toman decisiones, cómo se comunican, cómo reaccionan ante la presión y cómo se relacionan con los demás.
Con el tiempo, los líderes y las áreas de Gestión Humana han identificado un patrón claro: dos personas con la misma experiencia y conocimientos pueden alcanzar resultados completamente distintos.
La diferencia, muchas veces, no reside en lo que saben hacer, sino en quiénes son y cómo expresan su personalidad en el entorno laboral. Ante esto, surge una pregunta clave:
¿Estamos gestionando talento… o solo ocupantes de cargos?
Los conflictos internos, la falta de comunicación, la resistencia al cambio o la desmotivación no suelen aparecer de la nada. En muchos casos, son el reflejo de estilos de comportamiento que no están alineados con el rol, el equipo o el estilo de liderazgo.
Cuando estos factores se ignoran:
• Se malinterpretan comportamientos y se asumen intenciones erróneas.
• Se etiqueta a las personas como «difíciles» sin entender la raíz del problema.
• Se toman decisiones poco acertadas en la gestión de equipos.
• Se deteriora el clima laboral de forma progresiva.
Comprender la conducta humana en el trabajo permite interpretar con mayor precisión qué está ocurriendo realmente en el núcleo de los equipos. Entender los estilos de comportamiento no cambia a las personas; cambia la forma en que trabajamos con ellas.
No todos trabajamos ni reaccionamos igual Cada individuo se comunica, decide y enfrenta retos de manera distinta. Algunos perfiles están más orientados a la acción, mientras que otros priorizan las relaciones, el análisis o la estabilidad.
Cuando estas diferencias no se identifican:
• Se lidera a todos bajo un mismo molde, ignorando la individualidad.
• Se asignan roles poco compatibles con las tendencias naturales de la persona.
• Se generan fricciones innecesarias que desgastan el compromiso.
• Se desaprovecha el verdadero potencial del talento.
Evaluar los estilos de comportamiento permite adaptar la gestión humana a personas reales, superando las suposiciones.
Durante años, la personalidad se evaluó desde la percepción subjetiva o la intuición. Hoy, las organizaciones están incorporando herramientas objetivas que permiten medir y comparar estilos de comportamiento de forma estructurada.
Este enfoque científico ayuda a:
1. Tomar mejores decisiones de selección: Asegurando el «ajuste» cultural y del cargo.
2. Fortalecer el liderazgo: Ayudando a los jefes a ser mentores según la necesidad de su equipo.
3. Optimizar el trabajo colaborativo: Maximizando las sinergias.
4. Reducir la rotación: Al mejorar la satisfacción y el encaje del colaborador.
No se trata de encasillar a las personas, sino de comprender cómo fluyen mejor dentro de su contexto laboral.
Entender el comportamiento se ha convertido en una ventaja competitiva. Cuando los rasgos de personalidad se integran en los procesos de Talento Humano, las decisiones dejan de ser intuitivas y se vuelven estratégicas.
En PsicoAlianza, acompañamos a las empresas en este proceso mediante evaluaciones de comportamiento laboral que permiten:
• Alinear personas, roles y equipos de alto impacto.
• Identificar riesgos y fortalezas conductuales de forma preventiva.
• Decidir con mayor precisión en procesos de selección y desarrollo.
Cuando entendemos cómo se comportan las personas, los equipos dejan de forzarse y empiezan, finalmente, a funcionar.